Música y baile ante la opresión: El Traje.

Este articulo fue publicado por: Fausto el día : 22 del mes de abril del año 2019

Quisiera empezar esta breve reseña confesando que quien escribe estas líneas no es tan asiduo a frecuentar el teatro (gran error), sin embargo cuando lo hago, siento una inmensa alegría al comprobar que el artes escénico, es el que más se acerca a la vida cotidiana de cualquier ser humano y eso me reconforta al saber que en realidad no estoy tan solo en el mundo.

Cuando cheque la cartelera, me intereso una puesta en escena llamada Andares, una obra donde interviene la música de son jarocho, sin embargo y para mi suerte, en ese momento aún no se estrenaba, por lo cual me vi orillado a elegir otra llamada, El Traje, una opción que para ese momento no me causo tanto interés, más sin embargo, una vez ahí sentado y conforme iba transcurriendo la historia, mi corazón latía sobre manera y mi cuerpo se empezaba a llenar de un sinfín de emociones. No me arrepentí y agradecí para mis adentros que Andares aún no se estrenara.

Es sabido por todos que en este espacio, siempre vamos tras los pasos de la música en cualquiera de sus expresiones, tampoco es desconocido que las artes están ligas una a la otra y conviven tan alegremente cada que algún creador decide unirlas. Es así como los personajes de El Traje usan la música y el baile, como un acto liberador ante el hastío de su realidad.

El drama se ubica en los años 50 de siglo pasado y gira entorno a Filemón y Matilda, una pareja de humilde condición; su vida transcurre en un lugar de Sudáfrica, pero pudo haber transcurrido en cualquier parte del mundo, donde existe la pobreza, marginación y desigualdad. Ambos de raza negra, eran segregados como muchos otros por el régimen del apartheid, quien separaba a la población negra de la blanca. El disfrutaba mucho de llevarle  a su esposa el desayuno a la cama (era preferible hacer eso, que servirle a un blanco).

Y como los chismes se donde quiera y en cualquier estrato social, un día su amigo Maphikela, le dice que su esposa tiene un amante, ante el asombro y desconcierto, Filemón regresa a su casa. Al entrar, le grita a Matilda, por lo cual el otro hombre sale huyendo ya que ambos estaban en la recamara, debido a la premura deja su traje sobre una silla, siendo así la prueba del adulterio. Filemón disimula su enojo y decide tomar el atuendo como un recordatorio de la traición de su mujer, tomándolo como un invitado que ella deberá atender, comerá, dormirá con ellos y si se niega la asesinara. El castigo será la humillación constante, llevando su relación a los límites del amor y la crueldad.

De esta manera, durante poco más de una hora, los espectadores además de participar en la puesta en escena, nos vamos envolviendo en un mar de emociones que van de la risa, el drama, el enojo y la sorpresa.

El Traje lo integran los artistas, Jesús Delgado (Filemón); Krhistina Giles (Matilda) quien baila, canta y actúa; Francisco Pita (Maphikela) y Ansranik Castañón (Keké). La música es completamente en vivo interpretada por (Jorge Záldivar (guitarra); Carlos Bañales Palacios (trompeta) y Sebastián Espinosa Carrasco (acordeón y piano).

Antecedentes:

The Suit (título en inglés) es un cuento del escritor sudafricano Can Themba. Se publicó en 1963 en la edición inaugural de la revista The Classic, la historia fue prohibida por el régimen del apartheid.

El escritor y editor sudafricano Mothobi Mutloatse y el dramaturgo Barney Simon adaptaron la historia y la presentaron con el mismo nombre, en noviembre de 1994 en el Market Theatre de Johannesburgo.

En 1999 Marie-Heléne Estienne y Peter Brook presentaron una traducción / adaptación francesa “Le costume”, en el Theatre des Bouffes du Nord de París. Ahora se estrena en México por primera vez en español  bajo la dirección de Héctor Flores Komatsu.

Es así como volví a entrar al mundo del arte escénico, sin dejar mi labor como amante de la música. Dos de las más bellas artes juntas, en un solo momento, bajo una tarde soleada de primavera, para deleite mía y de los presentes.

Ahora si, estoy listo para ver Andares.

Por @FaustoAra72 

fotos cortesía